Estar en tránsito entre dos situaciones, la complejidad de los intermedios.

por | Desarrollo personal

Cuando estamos en medio de dos situaciones, es decir, en el puente entre una y la otra puede sentirse una sensación de caos e incomodidad.

Muchas veces estos estados intermedios se llevan con angustia porque no hemos sido nosotras quienes hemos elegido este cambio, o lo hemos, elegido pero no en los tiempos en los cuales se presentan. Hay, por supuesto, muchas otras opciones por las cuales las transiciones pueden ser complejas de ser transitadas.

Cuando hay un cambio quiere decir que nuestro sistema de roles e identidades ha de adaptarse. Es tiempo de poner a prueba nuevas máscaras o máscaras conocidas pero en situaciones nuevas. Cuando nuestra identidad entra en juego es normal sentir miedo, cierto desequilibrio, ansiedad, angustia así como también ilusión y motivación (cuando el miedo no ha tomado demasiado terreno).

Los cambios pueden ser propulsores de orquestar una ampliación de nuestra personalidad. El hecho de sabernos limitados y tener que ir en busca de herramientas distintas nos prepara para una visión más enriquecedora de nosotros y el mundo que nos rodea. 

Una de las claves para que no sintamos el terreno tan hostil es intentar quitar el drama que, gratuitamente, podemos inferir en la situación. No toda situación compleja es dramática. Y si advertimos que realmente lo es, siempre tenemos la opción de pedir ayuda. No tenemos que pasar por esos espacios áridos sin guia. 

Muchas veces no nos hacemos conscientes hasta mucho más tarde, cuando logramos cierta perspectiva lo importante que fue atravesar tal o cual camino, gracias a sus singulares retos nos atrevemos a desarrollar aspectos de nuestra personalidad que de otra manera hubieran permanecido dormidos o en pañales. 

No es fácil esto de entregarse a la situación de manera consciente, soltar lo hasta ese momento aprendido e integrado para salir al encuentro de nuevos tesoros que hay dentro nuestro con ansias de revelarse.

Conocerse, trabajarse, conquistar esos territorios con equilibrio de emociones y sostener nuestro proceso va forjando un camino en donde cada vez me siento más en paz en mi hogar interno. Tenemos esa potencialidad y los intermedios son una posibilidad más de ir nuestro propio encuentro.