Es una realidad que descansar, está mal visto. El descanso en una sociedad de la hiperproductividad donde “estar a tope” está bien visto es lo común, y por desgracia, uno de los catalizadores de síntomas que si no se les hace caso pueden derivar en estado de desequilibrio.
Con mucha frecuencia en consulta me encuentro con personas agotadas tanto de manera emocional como física. El agotamiento no debería ser nuestro estado natural. Vamos acompasando este estado con “truquitos” para aguantar como altas dosis de cafeína, comidas con altos niveles de azúcar e infinidad de químicos que nos “mantienen despiertos”.
Hacemos, hacemos, hacemos pero nos cuesta descansar
Corremos todo el día y terminamos agotados, sin energía vital.
Lo más preocupante es que muchas veces no se es consciente del nivel de agotamiento que uno tiene. Y sin consciencia, ¿Como accionar hacia lo que me lleve de vuelta al equilibrio?
En estos estados es normal no “poder parar”, llenarse de cosas que hacer, y ser mucho más autoexigente que de costumbre. ¿Cuántas veces veo que una persona que está al borde del colapso por estrés quiere empezar algo nuevo?…(una dieta, un curso, gimnasio, aprender x) Y no porque tenga ganas sino porque esa supuesta necesidad viene de un sentimiento de que nunca se hace lo suficiente, de que se podría hacer un esfuerzo más.
Por suerte, en estas situaciones podemos escuchar varias cosas que nos sirven de guía para una autorregulación:
- Intentar revisar nuestra higiene del sueño: si no estamos durmiendo bien nos costará comer de manera saludable, concentrarnos, tener un humor adecuado para tomar decisiones que no empeoren nuestra situación.
- Ir bajando el nivel de cosas que hacer: No añadas más cosas a tu lista. Céntrate en lo realmente imprescindible, hay muchas cosas que sentimos que son imprescindibles pero sólo es autoexigencia.
- Dedicar un rato a conversar contigo mismo, cada uno tiene su manera de escucharse: arte, deporte, caminar, estar en la naturaleza. Lo importante es que realmente te dediques tiempo a ti mismo y seas consciente del ritmo que llevas. Esto puede ser complicado al principio porque uno si está en tales ritmos suele ser porque no ve otra salida. No quiere decir que no la haya, quiere decir que llevas tanto tiempo en automático que necesitas detenerte, desplegar el mapa nuevamente y ver otros caminos posibles.
- Apuntar tus sueños: Tener el hábito de prestar atención a lo que soñamos nos puede ayudar a poner atención a lo que nuestra sabiduría interna tiene para decirnos. Al principio puede ser complejo descifrar el mundo onírico de cada cual, pero es sorprendente cómo un tiempo después de empezar a traducir nuestras imágenes en consulta uno tiene un mejor acceso.
Lo más importante es: si estás cansado necesitas descansar. Es simple de decir y para muchos, realmente difícil de hacer. Se sienten tales niveles de culpa cuando uno descansa que uno sólo se lo termina permitiendo si cae agotado, es decir enfermo. Si llevamos a nuestro cuerpo y psique al desequilibrio por no escuchar se paga un precio mucho más alto. Volver al equilibrio es equivalente a la distancia recorrida en desequilibrio.
Es mucho más estratégico, amable e inteligente tratarnos bien. Si me siento cansado: tengo que descansar.
La rigidez del deber nos hace menos sabios.
Pide tu aquí Consulta Psicológica
Entra Aquí si quieres leer más artículos sobre salud mental
