Sostener los procesos por los cuales hemos de atravesar a lo largo de nuestro ciclo vital no suele ser tarea fácil. Es incómodo y como tal nos dará la sensación de que es lento. 

Podemos tener la tentación de dejar el proceso a medio camino o a veces justo al principio. 

Las razones que tendemos a darnos para no continuar el camino son muy variadas y siempre dependen de la personalidad y las experiencias pasadas junto con las expectativas muchas veces desajustadas. 

Los procesos tienen un porque, es decir, cuando sentimos intranquilidad o angustia o ansiedad o vacío suele ser porque hay algo que nos está llamando nuestra atención y hemos de  ajustar, cambiar o terminar. 

Sostener el proceso quiere decir enfrentarnos al dolor y/o a la incertidumbre de lo desconocido.  Somos reacios a cambiar sin las suficientes garantías, aunque estas garantías suelen pertenecer a una ilusión. 

Sostener el proceso trata de volver a preguntarnos quienes somos en este momento vital, si seguimos queriendo lo mismo de la misma manera. Si necesitamos otras cosas, otros ritmos, otras experiencias, otras personas, otros silencios…

Sostener el proceso nos aventura a un reconocimiento interno, una inmersión a nuestra sombra. Y esto de “sentirse a oscuras” no nos suele agradar. 

Sostener el proceso requiere de que podamos ver con perspectiva que para que haya luz en nosotros ha de existir la sombra y de que el sostener el proceso nos enseña a esperar, a contemplar, a hacer y no hacer, a acompañar y a escuchar. Todos los beneficios que obtendremos del proceso incómodo no terminan con ese proceso concreto sino que permanecen con nosotros haciendo nuestra personalidad más resistente puesto que ha estado en contacto con el ser. 

Sostener el proceso es aprender el camino a volver a hacernos preguntas que nos hacen de brújula y que necesitaremos hacernos de tanto en tanto. Saberse ese camino es un triunfo en sí mismo. La primera vez que hacemos cualquier cosa suele ser complicado, con la práctica todo se vuelve más asequible y con sostener los procesos pasa lo mismo. Cada proceso será diferente pero del primero habremos aprendido mucho de nosotras mismas. 

Que dejes a medias un proceso sólo quiere decir que lo estás posponiendo, me refiero al proceso interno de autoconocimiento y a las decisiones y preguntas importantes de la vida. Por supuesto que tenemos derecho a parar y descansar las veces que haga falta dentro de ese camino una vez emprendido, que no es lo mismo que abandonarlo. Abandonarlo muchas veces es dejarnos a nosotras mismas en la estacada, sin refugio y con las herramientas antiguas que están desgastadas y ya no sirven para este tipo de camino y sus adversidades. 

Tenemos todo lo que tenemos que tener para sostener el proceso: nuestras emociones, nuestra intuición, nuestros pensamientos y nuestra corporalidad. Disponemos de la guía de nuestro ser y de guías que van apareciendo cuando los necesitamos en forma de libros, personas, arte, naturaleza, etc. 

Atiende tu proceso, sostenlo. Descansa, pero no te abandones.