Qué hacer con la rabia: cómo gestionarla sin reprimirla ni explotar

por | Autonomía, Comunicación, Desarrollo personal

Nuestras emociones a veces pueden suponer un reto en cuanto necesitamos gestionarlas. Una que nos trae más dolores de cabeza por la energía que conlleva es la rabia.

Hoy vamos a intentar introducirla para así entender lo que necesitamos.

¿Qué me pide esta emoción?. Desahogarme

Cuando siento rabia, he generado una gran cantidad de energía y lo que necesito es redirigirla productivamente o desahogarla. 

Para redirigirla puedo utilizar el deporte, utilizar el arte y crear o estar en la naturaleza para ayudar a mi cuerpo a equilibrarse.

 

¿Qué puedo hacer de manera sana para afrontar esta emoción?


-Puedes pedir que paren de hacer lo que te causa dolor

-Puedes alejarte y protegerte de los que te hacen daño si no paran 

-Puedes llorar para descargar la tensión

-Agredir simbólicamente en forma que no hagamos daño a nadie ni a nosotros mismos (Por ejemplo: Utilizar un cojín)

-Hacer por curar el dolor (buscando la ayuda especializada disponible).

La rabia nos está contando una historia. Está ahí para que prestemos atención hacia lo que nos parece injusto, lo que quizá requiera sacar nuestra rebeldía, expresar nuestro desacuerdo. En general está mal visto que alguien exprese la rabia, pero si aprendemos a ajustar la forma en la cual expresamos esta útil emoción estaremos dando voz a lo que sentimos. 

Esta emoción nos permite no ceder en situaciones que consideramos imprescindibles (consciente o inconscientemente) para nuestra salud mental. Defender nuestros espacios es igual de importante que ser flexible, como siempre el equilibrio está entre estos dos polos. 

Como todas las emociones la rabia tiene grados, y aquí nuestra consciencia corporal nos va ayudar mucho para verla venir antes de que se exprese de una manera desarmonizada. A veces decir algo lo suficientemente tajante para poner un límite es más que necesario y aquí la rabia nos puede ayudar. La clave es no tenerle miedo a nuestra emoción, sino acompañarla. 

La rabia muchas veces tiene raíces más profundas: en heridas antiguas o en relaciones donde no había espacio para expresarla. Si reconoces ese patrón, quizás te resuene leer sobre cómo trabajo el trauma o las relaciones dañinas.

Si la rabia o las emociones intensas se han vuelto difíciles de manejar, puedo acompañarte a entenderlas y gestionarlas. → Reservar cita